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Por este perro arriesgué mi vida muchas veces y lo volvería a hacer cien veces más.
Es el ser más cariñoso y bueno que he conocido. Nos adorábamos mutuamente. Por desgracia ya eran demasiados perros acogidos en mi casa y no podía quedarme con él. Recorrimos cientos y cientos de kilómetros buscando a los adoptantes adecuados.
Cuando por fín creí haberlos encontrado, con todos los papeles en regla y con el corazón encogido por verle sufrir cuando me marchaba, dejé a Alex en sus manos, creyendo que eran las mejores.
En la segunda visita, la primera de seguimiento, comprobé que las cosas no marchaban como yo espera de ellos. Empecé a hacer averiguaciones y con gran consternación comprobé que todos los datos aportados en el cuestionario previo, eran totalmente falsos.
Me fuí a por él, acompañada de la policía local. No quisieron entregármelo. Me fuí a la Guardia Civil y los denuncié. Acudí a la Comunidad de Madrid, a la Policía Local, al Ayuntamiento, al Seprona, nadie quería saber nada del tema, los animales no tienen tanta importancia como para perder unas horas.
Contraté los servicios de una abogada, Araceli, un cielo de persona, muy conciencia con el tema de los animales, fuimos a juicio y con todos mis respetos hacia la señora jueza: no se ha hecho justicia.
¿Como puede decir que dado el tiempo que lleva el perro allí y dado que se encuentra perfectamente, se rechaza mi petición de que me sea devuelto?.
¿Acaso usted ha estado allí, señoría, para verlo, ha visto las condiciones en que lo tienen, ha comprobado si está vacunado, desparasitado, bien alimentado, ha sido esterilizado, condición que se reflejaba en la cláusula 4ª del contrato de adopción?
Usted ha dictado una sentencia que nos deja a los que protejemos la vida de los animales y a las protectoras con el culo al aire, valga la expresión y con todo el respeto del mundo, ya que con su sentencia nos demuestra que de poco sirven los contratos de adopción ni los cuestionarios que realizamos si no hay detrás una Ley apoyándolos para que se cumplan.
La única salida que nos deja es gastarnos dinero en un detective privado para averiguar la vida y milagros de los futuros adoptantes, antes de entregarles al perro, cosa imposible de llevar a la práctica con los escasos medios de que disponemos y que empleamos en alimentar, vacunar, esterlizar, operar y curar a los animales abandonados, maltratados y heridos.
De nada han servido la infinidad de pruebas aportadas, las cartas de todas las protectoras a las que ayudo para que usted tuviera en cuenta mi petición.
Hemos recurrido. Ya no tengo fe en la justicia, no creo que me devuelvan a Alex. Quizá ya no vivan allí, estaban deshauciados porque no pagaban el alquiler (en el cuestionario dijeron, entre otras mentiras, que era vivienda propia) no tenían dinero ni para pagar el agua, quizá Álex a estas horas esté en una perrera, en la calle, abandonado otra vez, como ya lo fue en su día............
Tengo el corazón destrozado porque lo adoro y no puedo volver a verlo ni a saber qué ha sido de su vida. ¿Esto es justicia?
Gracia |